sábado, 22 de junio de 2013

VIOLENCIA MASCULINA

MONOGRAFIA:  VIOLENCIA MASCULINA

FACULTAD DE HUMANIDADES

ESCUELA PROFESIONAL DE PSICOLOGIA



DOCENTE:
LENIN CÁRDENAS 

ALUMNAS:

LUPERDI ESQUIVEL, LILIANA.
RODRIGUEZ VASQUEZ, YANELA.








INDICE


INTRODUCCION:

CAPITULO I
 
           1.   DEFINICIONES

               1.1.     Violencia.

               1.2.     Tipos de violencia.

                     1.3.     Construccion de la masculinidad.

 

      CAPITULO II

        
          2.   MASCULINIDAD Y VIOLENCIA

              2.1       Tendencia a culpabilizar a la victima.

              2.2        Negar y minimizar su violencia.

        
          3. PROBLEMA DE LA VIOLENCIA MASCULINA

              3.1       Cuestionar la violencia para resolución de conflictos.

.          4. PERFIL DEL HOMBRE VIOLENTO

              4.1        Baja autoestima

              4.2        Posesividad

              4.3        Dependencia emocional

              4.4        Represión muda

           5. CAUSAS DE LA VIOLENCIA

              5.1 el espacio físico y la masculinidad

              5.2 el espacio emocional  y la masculinidad

              5.3 el espacio social  y masculinidad

              5.4 el espacio cultural y la masculinidad 
 



          6. LAS SIETE “P´s” DE LA VIOLENCIA MASCULINA
   
              6.1 PRIMERA  “P”: Poder patriarcal
              6.2 SEGUNDA “P”: La percepción de derecho a
                                        los privilegios
              6.3 LA TERCERA "P": Permiso
              6.4 LA CUARTA "P": La paradoja del poder de
                                         los hombres
              6.5 LA QUINTA "P": La armadura psíquica que
                                        la masculinidad
              6.6 LA SEXTA "P": Masculinidad como una olla
                                        psíquica depresión
              6.7 LA SÉPTIMA "P": Pasadas experiencias


           7. LA CONSTRUCCIÓN DE LA EQUIDAD

                    7.1.  Pensar en la pareja como igual
                    7.2.  Poner en práctica la igualdad

              8. REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

         
  • FULLER, Norma, 2001. Masculinidades. Cambios y permanencias, Fondo Ed. Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima.

  • BONINO, Luis. 1995. Develando los Micromachismos en la Vida Conyugal. Una aproximación a la desactivación de las maniobras masculinas de dominio. En: Corsi, Jorge et al.. “Violencia Masculina en la Pareja.

  • RAMIREZ HERNANDE, Felipe.2000.violencia masculina en el hogar, ed. Pax México .

 LINKOGRAFIA:

  •  http://www.partagider.com/public/AmCen2012/La_violencia_masculina_Costa_rica.pdf

  • http://www.articuloz.com/psicoanalisis-articulos/la-violencia-masculina-1140566.html 











INTRODUCCIÓN:



La masculinidad evidentemente es un proceso de aprendizaje que tiene que ir en correspondencia con la sociedad en la que la misma se ejerce.  De manera que, sí el hombre no muestra su violencia, entonces la sociedad, otros hombres, las mujeres los tachamos como: "débiles o mandilones".
Por fin queremos que se acaben los actos de violencia, pero cuando no se presentan los juzgamos, nos burlamos y hasta los avergonzamos.
Evidentemente nos parece que el ejercicio de la violencia da estatus, poder, imposición que por otro lado, a lo que los hombres, tampoco desean renunciar.  Pero más allá de lo que sucede con los dictados sociales y las expectativas al respecto, es necesario, reconocer la necesidad individual de los hombres de no ejercer la violencia, principalmente en el ámbito de la pareja y la familia.
Referirnos a la violencia masculina y específicamente a su experiencia, es una tarea que contiene diversas aristas, también la violencia tiene muchas caras, es la cara obscura del amor.
  



1.    DEFINICIONES
         
  a.    La Violencia:




Para nuestros propósitos, vamos a definir a la familia como un grupo de personas que están relacionadas por un parentesco sanguíneo, legal, religioso, sexual o cultural y que tienen un Jugar común donde viven e interactúan. Debido al rápido cambio en las relaciones sociales de nuestras sociedades, esta: definición es intencionalmente amplia, para incluir a las relaciones que estén fuera de los patrones ele conducta definidos como normales. La violencia doméstica generalmente es cometida por hombres contra sus compañeras, hijos e hijas. Por eso vamos a hablar de la violencia del hombre contra su pareja.

Por violencia intrafamiliar entendemos la agresión o daño sistemático y deliberado que se comete en el hogar contra algún miembro de la familia, por alguien de la misma familia; en este caso, del hombre contra su pareja. Este daño se produce al violar o invadir los espacios de la otra persona, sin su permiso, para quitarle su poder y mantenerla desequilibrada, porque el objetivo de la violencia es vencer su resistencia y obtener su subyugación, es decir, controlarla y dominarla.

La invasión de espacios es la forma en que el hombre mantiene controlada y dominada a la mujer, pues al invadir sus espacios la deja sin recursos, débil y desprotegida; ella no tiene los medios para oponer resistencia a los embates del agresor. Los espacios son el ámbito territorial que una persona necesita para sobrevivir y desarrollarse sana y plenamente. Tenemos cinco espacios: físico, emocional, intelectual, social y cultural. Mientras más espacios invade el hombre, más está ella bajo su control, porque de este modo se convierte en una marioneta que el hombre maneja con sólo mover los dedos. Por eso es necesario entender cómo funcionan los espacios y cómo los invade el hombre.

El espacio físico incluye dos partes: él cuerpo de la persona y el espacio donde desarrolla sus actividades. El espacio físico corporal abarca características individuales como su piel, movimientos, expresiones, color, estatura, sus formas de percepción, es decir, los cinco sentidos, etcétera. El segundo es el espacio donde se desarrollan las necesidades personales físicas del individuo. Incluye lugares como la vivienda; el espacio para dormir; para desarrollar trabajos; de descanso, de entretenimiento; espacios personales como baños, escritorios o camas, etcétera. Son los lugares donde la persona ejecuta tareas importantes para ella. El espacio físico es el más importante para el hombre violento, pues es aquí donde mejor puede comprobar los resultados y la eficacia de su violencia.

Por espacio intelectual entendemos las creencias, ideas y pensamientos de una persona. Es la manera en que una persona analiza y entiende sus experiencias mediante sus estructuras simbólicas, cómo percibe y procesa los hechos con su conocimiento y su experiencia, la interpretación individual que tiene del mundo. Sus ideas son impresiones simbólicas de un hecho, y su pensamiento es el medio por el cual llega a entender y crear soluciones a los hechos que percibe. Por ejemplo, si una mujer se encuentra con que tiene que salir de una relación violenta, tiene una idea, de cómo va,, a buscar una salida; al pensar, busca y encuentra la manera de pasar a la práctica y realizar una acción que la llevará a una solución.

El espacio intelectual es un espacio muy particular del individuo y por lo tanto es sólo de esa persona. Este espacio le permite saber que es diferente a otras personas y valorarse como individuo para crear un proceso de intercambio con otros individuos. Su concepción del mundo es única. Este espacio se desarrolla mediante la experiencia particular y el aprendizaje social y cultural. Al invadir este espacio, el hombre busca anular las ideas y los pensamientos de la pareja para que ella no pueda implementar su independencia y lo consulte antes de tomar cualquier decisión. De esta forma, él mantiene el control de las actividades de ella.

El espacio emocional son los sentimientos o emociones de la persona. Es la forma de reacción interna de una persona hacia su medio ambiente y hacia sí misma. Son las experiencias individuales de cómo la persona, procesa internamente su relación con el mundo externo. Cada individuo se relaciona de modo diferente con las experiencias que tiene, según la reacción emocional que esa experiencia le produzca. Por ejemplo un acto de violencia afecta en forma muy diferente a un niño, al hombre que comete esa violencia o a la persona agredida. La mujer se sentirá emocionalmente herida; el hombre puede sentir enojo, y el niño miedo del hombre violento.

Como veremos más adelante, este espacio es el más profundo y personal. Las emociones son las que nos ayudan a entender las razones de nuestra relación con un hecho o una persona determinada. Cuando éstas se encuentran dañadas, las decisiones que tomamos pueden ser equivocadas porque no sabemos qué nos hiere y qué nos da alegría. El hombre violento busca desequilibrar las emociones de la pareja para que ella no tenga forma de entender sus razones de querer evitar la violencia en que vive. De este modo, sí ella no entiende las razones para estar en esa relación violenta, se quedará y no se preguntará si le duele o no.

El espacio social es todo aquel en donde se desarrollan contactos, interacciones e intercambios entre dos o más personas. Este espacio comprende tanto a las personas cercanas como el tipo de interacciones o intercambios que alguien tiene. El espacio social es el grupo de personas con quienes se comunican y desenvuelven los individuos; por ejemplo, parientes como padres, hermanos y hermanas, tíos y tías, abuelos, primos. También personas cercanas como amigas o amigos, compadres, maestros, grupos de estudio o de recreación, vecinos y vecinas, etcétera.

Existen diferentes tipos de relaciones sociales que dependen de las características de cada una de las personas involucradas. Por ejemplo, el hombre violento puede tener dos hermanos; uno lo apoya para que siga siendo violento, mientras el otro lo apoya para dejar de serlo. Basado en estas dos perspectivas, el hombre violento va a elegir relacionarse de manera diferente con sus dos hermanos. Si el hombre violento siente respeto por el hermano que lo apoya a ser violento, va a acercarse más a él, y si siente más respeto y cercanía por el que apoya que deje de ser violento, puede promover la convivencia con él a pesar de la confrontación que experimenta, o bien evitarlo para no asumir la responsabilidad de su violencia.

El espacio cultural abarca las diversas formas de procesar la realidad, de acuerdo con parámetros establecidos por el aprendizaje que el individuo ha recibido en su grupo social, familia, grupa económico, étnico, religioso, educativo y geográfico. Podemos decir que cada familia tiene su propia cultura y ésta depende del lugar de donde proviene. Las familias que provienen del interior del país tienen una cultura específica, diferente a la de las familias de origen extranjero o que tienen mucho tiempo viviendo en la ciudad. Del mismo modo, los espacios culturales están insertados unos dentro de otros: por ejemplo, la familia está insertada dentro del barrio donde vive; el barrio está insertado dentro de la ciudad y la ciudad dentro de un país. A pesar de que las familias se relacionan entre sí y tienen lazos muy cercanos, cada una desarrolla su propia cultura. Existen familias en las que el maltrato hacia la mujer es inusual y por lo tanto lo ven como un problema inexistente. Puede haber otras familias en las que el maltrato sea algo común y lo acepten como una parte normal de su dinámica familiar. Estas dos familias podrían inclusive tener una relación geográfica y sanguínea muy cercana, pero desarrollar concepciones culturales muy diferentes del mismo hecho.





 b.    Tipos de violencia



Existen cuatro formas de invadir los espacios de una persona: violencia física, sexual, verbal y emocional.

Violencia física
La violencia física es una invasión del espacio físico de la otra persona y puede hacerse de dos maneras: una es el contacto directo con el cuerpo de la otra persona mediante golpes, empujones y jalones; jalar el cabello, forzarla a tener relaciones sexuales. Es también limitar sus movimientos de diversas formas: encerrarla, provocarle lesiones con armas de fuego o punzo-cortantes, aventarle objetos y producirle la muerte. La violencia física tiene un impacto directo en el cuerpo de la persona maltratada, aunque el espacio emocional es el más afectado, cuando la violencia no termina en muerte. De hecho, toda violencia tiene como objetivo dañar emocionalmente a la persona, porque esto la desgasta y le quita su poder de sobrevivir. Además, la violencia física también daña otros espacios de la persona maltratada. El espacio social es afectado porque la mujer se siente avergonzada por los moretones que tiene y entonces limita sus contactos sociales. Con esto, también está limitando su espacio intelectual: al no tener comunicación con alguien más no puede procesar su experiencia con la ayuda o el apoyo necesarios.

Otra forma de violencia física consiste en realizar actos violentos alrededor de la persona. Por ejemplo, romper objetos delante de la persona, empuñar armas y disparar a su alrededor, golpear objetos como puertas o mesas, golpear o maltratar animales, patear cosas, romper vidrios, romper la televisión o sus implementos de trabajo como uniformes, destruir sus cartas o fotos, etcétera. Nuevamente, esta violencia afecta directamente el estado emocional de la mujer agredida. Cabe mencionar que la violencia física es el último recurso que el hombre utiliza. Por lo general, antes ya ha intentado controlar a su pareja de otras maneras más «sutiles», como la violencia emocional y verbal.

Violencia sexual
 Esta forma de violencia es muy generalizada y se encuentra dentro del ámbito de la violencia física, aunque invade todos los espacios de la mujer. Por la severidad de esta violencia, la ponemos en una categoría diferente.

La violencia sexual se ejerce al imponerle ideas y actos sexuales a la mujer. Las ideas se imponen generalmente por medio de la violencia verbal. Es muy común que el hombre se jacte de tener muchas mujeres, de acostarse con ellas, de decir «piropos», llevar películas pornográficas y obligarla a verlas, etcétera. El hombre hace esto con el fin de menospreciar a su pareja y hacerla sentir que no vale y que no es capaz. El hombre quiere que su pareja tenga que competir por su atención y buenos tratos, es muy común que el hombre trate mejor a personas que no viven con él que a su propia pareja. Este tipo de violencia también la afecta emocionalmente, pues es una forma de castigo constante.

Otra forma de violencia sexual se realiza mediante la fuerza física, violando a la mujer. El hombre cree que por tener una relación, no importa que estén casados o no, tiene derecho a hacer sexualmente lo que quiera, cuando quiera, con ella. La violación es forzar a la otra persona a tener sexo con el hombre a pesar de la oposición de la mujer o niños y niñas. Para forzar a la mujer, o a un niño o una niña, el hombre usa diferentes formas, desde «convencer» con dinero o regalos hasta valerse de amenazas, golpes o incluso llegar a matar a su víctima si ésta opone resistencia. Generalmente, intensifica sus avances sexuales hasta que la otra persona responde aceptando lo que él quiere, aunque no esté de acuerdo. La violencia sexual se lleva también a cabo al tocar a la mujer o niños y niñas cuando ellos no desean ser tocados; penetrar a la persona con objetos, exponer su sexo a la persona que no quiere verlo, espiar a la otra persona cuando va al baño o cuando se está cambiando, etcétera.

Esta forma de violencia tiene un impacto muy profundo en la víctima, porque invade todos los espacios de la mujer violada. La violación rompe todas las defensas de la víctima y la deja totalmente desprotegida y destruye su concepto de sí misma. Esto es exactamente lo que quiere el hombre violento, romper el poder y las fronteras de la mujer.

Cabe mencionar que también existen hombres violados y generalmente el violador es otro hombre.

Violencia verbal

La violencia verbal requiere el uso de «palabras (o ruidos vocales) para afectar y dañar a la mujer, hacerla creer que está equivocada o hablar en falso de ella». Existen tres formas de ejercer este tipo de violencia: cosificar, degradar y amenazar.

La forma más usual de violencia verbal consiste en amenazar a la mujer con promesas de violencia si ella intenta oponerse al hombre; por ejemplo, «si me dejas, te mato»; «atrévete»; «vas a ver cómo te va»; «ni se te ocurra», etcétera.

Otra forma de violencia verbal es degradar a la persona con frases como: «tú vales madre»; «eres una estúpida»; «mejor ni hables; sólo dices pendejadas»; «ya ven cómo es ésta»; «por favor, cómo eres exagerada»; «siempre te portas como una niña»; «no hagas el ridículo», y otras por el estilo. Este tipo de violencia disminuye el valor de la persona y le causa una gran inseguridad en sus propias habilidades y en su valor como ser humano. También existen otras formas más sutiles de degradar a la mujer, al decirle: «No te preocupes; si no te sale bien la comida, ya sé que no puedes hacer algo mejor», «no vas a poder hacerlo», «todas las mujeres son iguales», etcétera. Esta forma de violencia es muy dolorosa para la mujer porque no es muy visible pero la afecta emocionalmente y de manera muy profunda.

Cosificar es otra forma de ser verbalmente violento. Consiste en hacer sentir como un objeto sin valor a la persona, poniéndole sobrenombres o dirigiéndose a ella de manera despectiva: «Eres una puta», «tonta», «pendeja», «hija de la chingada», «te crees muy conocedora», «la señorona», «sí, ya eres la jefa, la doña».

Estas formas de agresión son muy directas, pero hay otra forma que es agresión verbal indirecta. Cuando él dice o hace ruidos que ella no escucha o no entiende. Susurrar para que ella no oiga es una forma de violencia verbal indirecta, pues aparentemente el hombre no se está dirigiendo a ella. Otras formas incluyen mentirle, cambiar de tema, hablar mal de ella con otras personas, criticarla negativamente, hacerle creer que está equivocada, hablar de ella indirectamente o bromear. Todas tienen como objetivo degradarla, quitarle su humanidad, menospreciada y forzada a aceptar la imposición de la autoridad del hombre.

La violencia verbal tiene también como objetivo restringir sus actividades y especialmente negar su propia realidad al herirla emocionalmente. «El abuso verbal es una forma de agresión que no deja evidencia como los moretones que deja la violencia física, pero puede ser igual de doloroso y la recuperación toma mucho más tiempo.» El abuso verbal es una arma muy poderosa pues «el abuso verbal toma muchas formas y se encubre. El abuso verbal descarta constantemente la percepción de la pareja abusada acerca del abuso».

Violencia emocional
La violencia emocional tiene como objetivo destruir los sentimientos la autoestima de la mujer, haciéndola dudar de su propia realidad y limitando sus recursos para sobrevivir. Este tipo de violencia es tremendamente dañina, porque causa que la mujer maltratada se sienta constantemente presionada sin poder definir de dónde viene esa presión.' Es una forma de tortura que mantiene a la víctima desequilibrada, pues cree ser la causa de la presión que se le impone. Cabe recordar que la violencia física y verbal también son formas de violencia emocional.

La violencia emocional se manifiesta en actos que atacan los sentimientos o las emociones de la persona. Estos actos son persistentes y muy difíciles de reconocer, pues son aún más encubiertos que la violencia verbal. Estos ataques se llevan a cabo con gran suspicacia, y en muchas ocasiones en forma supuestamente indirecta. Generalmente se hace mediante actitudes físicas que implican invalidación, crítica, juicios y descalificación. Estas actitudes son indicativas de desaprobación de la mujer. Por ejemplo, si ella está diciendo algo, el hombre mueve los ojos hacia arriba como una forma de crítica y de descalificación; si ella está hablando de una idea que es importante, para ella, él se muestra aburrido; cuando se enoja con ella, para castigarla agacha la cabeza y deja de comunicarse con ella Cesto lo hace para ponerse como la víctima), entre otras actitudes.

Cuando el hombre hiere a su pareja emocionalmente, ella sufre en tres formas: en primer lugar, la persona que está más cerca a ella y a quien se supone que debería tenerle más confianza, es la persona que la está destruyendo. Ella no entiende cómo es que el hombre es capaz de tratarla así; él parece haber cambiado radicalmente, a tal grado que ella no puede reconocerlo. De esta forma, tampoco se reconoce a sí misma en esta relación violenta. En segundo lugar, las heridas emocionales que el hombre le causa obligan a la mujer a invertir mucho tiempo y energía tratando de sanar esas heridas y por lo tanto la dejan vulnerable ante él. Por último, con este tipo de violencia la obliga a pensar que su realidad no existe y entonces duda constantemente de sus capacidades y su percepción. La mujer termina por creer que los insultos del hombre están justificados y busca la forma de resolver esas «fallas».

Estos impactos son calculados y deseados por el hombre. Cuando el hombre invade el espacio emocional de su pareja, evita que ella organice sus espacios y la obliga a depender de él. El espacio emocional es el más importante porque es el que ayuda a poner en perspectiva y coordinación a los otros. De nada le sirve a la mujer tener un amplio espacio social si esas relaciones carecen de contenido emocional. Por otro lado, si hay personas que le infunden temor y su espacio ' emocional no está integrado, ella no evitará ese espacio que le puede causar daño. También puede tener un espacio físico muy cómodo, pero si tiene recuerdos dolorosos y no puede procesarlos, ese espacio le resultará incómodo. En el espacio físico, si la mujer se acostumbra a vivir con el dolor que su compañero le causa, ya sea con golpes, insultos, cansancio, mala alimentación y otras circunstancias, no intentará terminar con esa situación y, de hecho, aceptará más fácilmente.