Liliana
sábado, 29 de junio de 2013
sábado, 22 de junio de 2013
VIOLENCIA MASCULINA
MONOGRAFIA: VIOLENCIA MASCULINA
FACULTAD DE HUMANIDADES
ESCUELA PROFESIONAL DE PSICOLOGIA
DOCENTE:
LENIN CÁRDENAS
ALUMNAS:
LUPERDI ESQUIVEL, LILIANA.
RODRIGUEZ VASQUEZ, YANELA.
INDICE
INTRODUCCION:
CAPITULO I
1. DEFINICIONES
1.1.
Violencia.
1.2. Tipos de violencia.
1.3.
Construccion de la masculinidad.
CAPITULO II
2. MASCULINIDAD
Y VIOLENCIA
2.1 Tendencia a culpabilizar a la victima.
2.2 Negar y minimizar su violencia.
3. PROBLEMA DE
LA VIOLENCIA MASCULINA
3.1 Cuestionar la violencia para resolución de conflictos.
. 4. PERFIL DEL
HOMBRE VIOLENTO
4.1 Baja autoestima
4.2 Posesividad
4.3 Dependencia emocional
4.4 Represión muda
5. CAUSAS DE LA
VIOLENCIA
5.1 el espacio físico y la
masculinidad
5.2 el espacio emocional y la
masculinidad
5.3 el espacio social y masculinidad
5.4 el espacio cultural y la
masculinidad
6. LAS SIETE “P´s”
DE LA VIOLENCIA MASCULINA
6.1 PRIMERA “P”: Poder patriarcal
6.2 SEGUNDA “P”:
La percepción de derecho a
los privilegios
6.3 LA TERCERA
"P": Permiso
6.4 LA CUARTA
"P": La paradoja del poder de
los hombres
6.5 LA QUINTA
"P": La armadura psíquica que
la masculinidad
6.6 LA SEXTA
"P": Masculinidad como una olla
psíquica depresión
6.7 LA SÉPTIMA
"P": Pasadas experiencias
7. LA CONSTRUCCIÓN DE LA EQUIDAD
7.1. Pensar en la pareja como igual
7.2.
Poner en práctica la igualdad
8. REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
- FULLER, Norma, 2001. Masculinidades. Cambios y permanencias, Fondo Ed. Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima.
- BONINO, Luis. 1995. Develando los Micromachismos en la Vida Conyugal. Una aproximación a la desactivación de las maniobras masculinas de dominio. En: Corsi, Jorge et al.. “Violencia Masculina en la Pareja.
- RAMIREZ HERNANDE, Felipe.2000.violencia masculina en el hogar, ed. Pax México .
LINKOGRAFIA:
- http://www.partagider.com/public/AmCen2012/La_violencia_masculina_Costa_rica.pdf
- http://www.articuloz.com/psicoanalisis-articulos/la-violencia-masculina-1140566.html
INTRODUCCIÓN:
La masculinidad evidentemente es un proceso de aprendizaje
que tiene que ir en correspondencia con la sociedad en la que la misma se
ejerce. De manera que, sí el hombre no
muestra su violencia, entonces la sociedad, otros hombres, las mujeres los
tachamos como: "débiles o mandilones".
Por fin queremos que se acaben los actos de violencia, pero
cuando no se presentan los juzgamos, nos burlamos y hasta los avergonzamos.
Evidentemente nos parece que el ejercicio de la violencia da
estatus, poder, imposición que por otro lado, a lo que los hombres, tampoco
desean renunciar. Pero más allá de lo
que sucede con los dictados sociales y las expectativas al respecto, es
necesario, reconocer la necesidad individual de los hombres de no ejercer la
violencia, principalmente en el ámbito de la pareja y la familia.
Referirnos a la violencia masculina y específicamente a su
experiencia, es una tarea que contiene diversas aristas, también la violencia
tiene muchas caras, es la cara obscura del amor.
1. DEFINICIONES
a. La Violencia:
Para nuestros propósitos, vamos a definir a la familia como
un grupo de personas que están relacionadas por un parentesco sanguíneo, legal,
religioso, sexual o cultural y que tienen un Jugar común donde viven e
interactúan. Debido al rápido cambio en las relaciones sociales de nuestras
sociedades, esta: definición es intencionalmente amplia, para incluir a las
relaciones que estén fuera de los patrones ele conducta definidos como
normales. La violencia doméstica generalmente es cometida por hombres contra
sus compañeras, hijos e hijas. Por eso vamos a hablar de la violencia del
hombre contra su pareja.
Por violencia intrafamiliar entendemos la agresión o daño
sistemático y deliberado que se comete en el hogar contra algún miembro de la
familia, por alguien de la misma familia; en este caso, del hombre contra su
pareja. Este daño se produce al violar o invadir los espacios de la otra
persona, sin su permiso, para quitarle su poder y mantenerla desequilibrada,
porque el objetivo de la violencia es vencer su resistencia y obtener su
subyugación, es decir, controlarla y dominarla.
La invasión de espacios es la forma en que el hombre
mantiene controlada y dominada a la mujer, pues al invadir sus espacios la deja
sin recursos, débil y desprotegida; ella no tiene los medios para oponer
resistencia a los embates del agresor. Los espacios son el ámbito territorial
que una persona necesita para sobrevivir y desarrollarse sana y plenamente.
Tenemos cinco espacios: físico, emocional, intelectual, social y cultural.
Mientras más espacios invade el hombre, más está ella bajo su control, porque
de este modo se convierte en una marioneta que el hombre maneja con sólo mover
los dedos. Por eso es necesario entender cómo funcionan los espacios y cómo los
invade el hombre.
El espacio físico incluye dos partes: él cuerpo de la
persona y el espacio donde desarrolla sus actividades. El espacio físico
corporal abarca características individuales como su piel, movimientos,
expresiones, color, estatura, sus formas de percepción, es decir, los cinco
sentidos, etcétera. El segundo es el espacio donde se desarrollan las
necesidades personales físicas del individuo. Incluye lugares como la vivienda;
el espacio para dormir; para desarrollar trabajos; de descanso, de
entretenimiento; espacios personales como baños, escritorios o camas, etcétera.
Son los lugares donde la persona ejecuta tareas importantes para ella. El
espacio físico es el más importante para el hombre violento, pues es aquí donde
mejor puede comprobar los resultados y la eficacia de su violencia.
Por espacio intelectual entendemos las creencias, ideas y
pensamientos de una persona. Es la manera en que una persona analiza y entiende
sus experiencias mediante sus estructuras simbólicas, cómo percibe y procesa
los hechos con su conocimiento y su experiencia, la interpretación individual
que tiene del mundo. Sus ideas son impresiones simbólicas de un hecho, y su
pensamiento es el medio por el cual llega a entender y crear soluciones a los
hechos que percibe. Por ejemplo, si una mujer se encuentra con que tiene que
salir de una relación violenta, tiene una idea, de cómo va,, a buscar una
salida; al pensar, busca y encuentra la manera de pasar a la práctica y
realizar una acción que la llevará a una solución.
El espacio intelectual es un espacio muy particular del
individuo y por lo tanto es sólo de esa persona. Este espacio le permite saber
que es diferente a otras personas y valorarse como individuo para crear un
proceso de intercambio con otros individuos. Su concepción del mundo es única.
Este espacio se desarrolla mediante la experiencia particular y el aprendizaje
social y cultural. Al invadir este espacio, el hombre busca anular las ideas y
los pensamientos de la pareja para que ella no pueda implementar su
independencia y lo consulte antes de tomar cualquier decisión. De esta forma,
él mantiene el control de las actividades de ella.
El espacio emocional son los sentimientos o emociones de la
persona. Es la forma de reacción interna de una persona hacia su medio ambiente
y hacia sí misma. Son las experiencias individuales de cómo la persona, procesa
internamente su relación con el mundo externo. Cada individuo se relaciona de
modo diferente con las experiencias que tiene, según la reacción emocional que
esa experiencia le produzca. Por ejemplo un acto de violencia afecta en forma
muy diferente a un niño, al hombre que comete esa violencia o a la persona
agredida. La mujer se sentirá emocionalmente herida; el hombre puede sentir
enojo, y el niño miedo del hombre violento.
Como veremos más adelante, este espacio es el más profundo y
personal. Las emociones son las que nos ayudan a entender las razones de
nuestra relación con un hecho o una persona determinada. Cuando éstas se
encuentran dañadas, las decisiones que tomamos pueden ser equivocadas porque no
sabemos qué nos hiere y qué nos da alegría. El hombre violento busca
desequilibrar las emociones de la pareja para que ella no tenga forma de
entender sus razones de querer evitar la violencia en que vive. De este modo,
sí ella no entiende las razones para estar en esa relación violenta, se quedará
y no se preguntará si le duele o no.
El espacio social es todo aquel en donde se desarrollan
contactos, interacciones e intercambios entre dos o más personas. Este espacio
comprende tanto a las personas cercanas como el tipo de interacciones o
intercambios que alguien tiene. El espacio social es el grupo de personas con
quienes se comunican y desenvuelven los individuos; por ejemplo, parientes como
padres, hermanos y hermanas, tíos y tías, abuelos, primos. También personas
cercanas como amigas o amigos, compadres, maestros, grupos de estudio o de
recreación, vecinos y vecinas, etcétera.
Existen diferentes tipos de relaciones sociales que dependen
de las características de cada una de las personas involucradas. Por ejemplo,
el hombre violento puede tener dos hermanos; uno lo apoya para que siga siendo
violento, mientras el otro lo apoya para dejar de serlo. Basado en estas dos
perspectivas, el hombre violento va a elegir relacionarse de manera diferente
con sus dos hermanos. Si el hombre violento siente respeto por el hermano que
lo apoya a ser violento, va a acercarse más a él, y si siente más respeto y
cercanía por el que apoya que deje de ser violento, puede promover la
convivencia con él a pesar de la confrontación que experimenta, o bien evitarlo
para no asumir la responsabilidad de su violencia.
El espacio cultural abarca las diversas formas de procesar
la realidad, de acuerdo con parámetros establecidos por el aprendizaje que el
individuo ha recibido en su grupo social, familia, grupa económico, étnico, religioso,
educativo y geográfico. Podemos decir que cada familia tiene su propia cultura
y ésta depende del lugar de donde proviene. Las familias que provienen del
interior del país tienen una cultura específica, diferente a la de las familias
de origen extranjero o que tienen mucho tiempo viviendo en la ciudad. Del mismo
modo, los espacios culturales están insertados unos dentro de otros: por
ejemplo, la familia está insertada dentro del barrio donde vive; el barrio está
insertado dentro de la ciudad y la ciudad dentro de un país. A pesar de que las
familias se relacionan entre sí y tienen lazos muy cercanos, cada una
desarrolla su propia cultura. Existen familias en las que el maltrato hacia la
mujer es inusual y por lo tanto lo ven como un problema inexistente. Puede
haber otras familias en las que el maltrato sea algo común y lo acepten como
una parte normal de su dinámica familiar. Estas dos familias podrían inclusive
tener una relación geográfica y sanguínea muy cercana, pero desarrollar
concepciones culturales muy diferentes del mismo hecho.
b. Tipos de violencia
Existen
cuatro formas de invadir los espacios de una persona: violencia física, sexual,
verbal y emocional.
Violencia
física
La violencia
física es una invasión del espacio físico de la otra persona y puede hacerse de
dos maneras: una es el contacto directo con el cuerpo de la otra persona
mediante golpes, empujones y jalones; jalar el cabello, forzarla a tener
relaciones sexuales. Es también limitar sus movimientos de diversas formas: encerrarla,
provocarle lesiones con armas de fuego o punzo-cortantes, aventarle objetos y
producirle la muerte. La violencia física tiene un impacto directo en el cuerpo
de la persona maltratada, aunque el espacio emocional es el más afectado,
cuando la violencia no termina en muerte. De hecho, toda violencia tiene como
objetivo dañar emocionalmente a la persona, porque esto la desgasta y le quita
su poder de sobrevivir. Además, la violencia física también daña otros espacios
de la persona maltratada. El espacio social es afectado porque la mujer se
siente avergonzada por los moretones que tiene y entonces limita sus contactos
sociales. Con esto, también está limitando su espacio intelectual: al no tener
comunicación con alguien más no puede procesar su experiencia con la ayuda o el
apoyo necesarios.
Otra forma de
violencia física consiste en realizar actos violentos alrededor de la persona.
Por ejemplo, romper objetos delante de la persona, empuñar armas y disparar a
su alrededor, golpear objetos como puertas o mesas, golpear o maltratar
animales, patear cosas, romper vidrios, romper la televisión o sus implementos
de trabajo como uniformes, destruir sus cartas o fotos, etcétera. Nuevamente,
esta violencia afecta directamente el estado emocional de la mujer agredida.
Cabe mencionar que la violencia física es el último recurso que el hombre
utiliza. Por lo general, antes ya ha intentado controlar a su pareja de otras
maneras más «sutiles», como la violencia emocional y verbal.
Violencia
sexual
Esta forma de
violencia es muy generalizada y se encuentra dentro del ámbito de la violencia
física, aunque invade todos los espacios de la mujer. Por la severidad de esta
violencia, la ponemos en una categoría diferente.
La violencia
sexual se ejerce al imponerle ideas y actos sexuales a la mujer. Las ideas se
imponen generalmente por medio de la violencia verbal. Es muy común que el
hombre se jacte de tener muchas mujeres, de acostarse con ellas, de decir
«piropos», llevar películas pornográficas y obligarla a verlas, etcétera. El
hombre hace esto con el fin de menospreciar a su pareja y hacerla sentir que no
vale y que no es capaz. El hombre quiere que su pareja tenga que competir por
su atención y buenos tratos, es muy común que el hombre trate mejor a personas
que no viven con él que a su propia pareja. Este tipo de violencia también la
afecta emocionalmente, pues es una forma de castigo constante.
Otra forma de
violencia sexual se realiza mediante la fuerza física, violando a la mujer. El
hombre cree que por tener una relación, no importa que estén casados o no,
tiene derecho a hacer sexualmente lo que quiera, cuando quiera, con ella. La
violación es forzar a la otra persona a tener sexo con el hombre a pesar de la
oposición de la mujer o niños y niñas. Para forzar a la mujer, o a un niño o
una niña, el hombre usa diferentes formas, desde «convencer» con dinero o
regalos hasta valerse de amenazas, golpes o incluso llegar a matar a su víctima
si ésta opone resistencia. Generalmente, intensifica sus avances sexuales hasta
que la otra persona responde aceptando lo que él quiere, aunque no esté de
acuerdo. La violencia sexual se lleva también a cabo al tocar a la mujer o
niños y niñas cuando ellos no desean ser tocados; penetrar a la persona con
objetos, exponer su sexo a la persona que no quiere verlo, espiar a la otra
persona cuando va al baño o cuando se está cambiando, etcétera.
Esta forma de
violencia tiene un impacto muy profundo en la víctima, porque invade todos los
espacios de la mujer violada. La violación rompe todas las defensas de la
víctima y la deja totalmente desprotegida y destruye su concepto de sí misma.
Esto es exactamente lo que quiere el hombre violento, romper el poder y las
fronteras de la mujer.
Cabe
mencionar que también existen hombres violados y generalmente el violador es
otro hombre.
Violencia
verbal
La violencia
verbal requiere el uso de «palabras (o ruidos vocales) para afectar y dañar a
la mujer, hacerla creer que está equivocada o hablar en falso de ella». Existen
tres formas de ejercer este tipo de violencia: cosificar, degradar y amenazar.
La forma más
usual de violencia verbal consiste en amenazar a la mujer con promesas de
violencia si ella intenta oponerse al hombre; por ejemplo, «si me dejas, te
mato»; «atrévete»; «vas a ver cómo te va»; «ni se te ocurra», etcétera.
Otra forma de
violencia verbal es degradar a la persona con frases como: «tú vales madre»;
«eres una estúpida»; «mejor ni hables; sólo dices pendejadas»; «ya ven cómo es
ésta»; «por favor, cómo eres exagerada»; «siempre te portas como una niña»; «no
hagas el ridículo», y otras por el estilo. Este tipo de violencia disminuye el
valor de la persona y le causa una gran inseguridad en sus propias habilidades
y en su valor como ser humano. También existen otras formas más sutiles de
degradar a la mujer, al decirle: «No te preocupes; si no te sale bien la
comida, ya sé que no puedes hacer algo mejor», «no vas a poder hacerlo», «todas
las mujeres son iguales», etcétera. Esta forma de violencia es muy dolorosa para
la mujer porque no es muy visible pero la afecta emocionalmente y de manera muy
profunda.
Cosificar es
otra forma de ser verbalmente violento. Consiste en hacer sentir como un objeto
sin valor a la persona, poniéndole sobrenombres o dirigiéndose a ella de manera
despectiva: «Eres una puta», «tonta», «pendeja», «hija de la chingada», «te
crees muy conocedora», «la señorona», «sí, ya eres la jefa, la doña».
Estas formas
de agresión son muy directas, pero hay otra forma que es agresión verbal
indirecta. Cuando él dice o hace ruidos que ella no escucha o no entiende.
Susurrar para que ella no oiga es una forma de violencia verbal indirecta, pues
aparentemente el hombre no se está dirigiendo a ella. Otras formas incluyen
mentirle, cambiar de tema, hablar mal de ella con otras personas, criticarla
negativamente, hacerle creer que está equivocada, hablar de ella indirectamente
o bromear. Todas tienen como objetivo degradarla, quitarle su humanidad,
menospreciada y forzada a aceptar la imposición de la autoridad del hombre.
La violencia
verbal tiene también como objetivo restringir sus actividades y especialmente
negar su propia realidad al herirla emocionalmente. «El abuso verbal es una
forma de agresión que no deja evidencia como los moretones que deja la violencia
física, pero puede ser igual de doloroso y la recuperación toma mucho más
tiempo.» El abuso verbal es una arma muy poderosa pues «el abuso verbal toma
muchas formas y se encubre. El abuso verbal descarta constantemente la
percepción de la pareja abusada acerca del abuso».
Violencia
emocional
La violencia
emocional tiene como objetivo destruir los sentimientos la autoestima de la
mujer, haciéndola dudar de su propia realidad y limitando sus recursos para
sobrevivir. Este tipo de violencia es tremendamente dañina, porque causa que la
mujer maltratada se sienta constantemente presionada sin poder definir de dónde
viene esa presión.' Es una forma de tortura que mantiene a la víctima
desequilibrada, pues cree ser la causa de la presión que se le impone. Cabe recordar
que la violencia física y verbal también son formas de violencia emocional.
La violencia
emocional se manifiesta en actos que atacan los sentimientos o las emociones de
la persona. Estos actos son persistentes y muy difíciles de reconocer, pues son
aún más encubiertos que la violencia verbal. Estos ataques se llevan a cabo con
gran suspicacia, y en muchas ocasiones en forma supuestamente indirecta.
Generalmente se hace mediante actitudes físicas que implican invalidación,
crítica, juicios y descalificación. Estas actitudes son indicativas de
desaprobación de la mujer. Por ejemplo, si ella está diciendo algo, el hombre
mueve los ojos hacia arriba como una forma de crítica y de descalificación; si
ella está hablando de una idea que es importante, para ella, él se muestra
aburrido; cuando se enoja con ella, para castigarla agacha la cabeza y deja de
comunicarse con ella Cesto lo hace para ponerse como la víctima), entre otras
actitudes.
Cuando el
hombre hiere a su pareja emocionalmente, ella sufre en tres formas: en primer
lugar, la persona que está más cerca a ella y a quien se supone que debería
tenerle más confianza, es la persona que la está destruyendo. Ella no entiende
cómo es que el hombre es capaz de tratarla así; él parece haber cambiado
radicalmente, a tal grado que ella no puede reconocerlo. De esta forma, tampoco
se reconoce a sí misma en esta relación violenta. En segundo lugar, las heridas
emocionales que el hombre le causa obligan a la mujer a invertir mucho tiempo y
energía tratando de sanar esas heridas y por lo tanto la dejan vulnerable ante
él. Por último, con este tipo de violencia la obliga a pensar que su realidad
no existe y entonces duda constantemente de sus capacidades y su percepción. La
mujer termina por creer que los insultos del hombre están justificados y busca
la forma de resolver esas «fallas».
Estos impactos
son calculados y deseados por el hombre. Cuando el hombre invade el espacio
emocional de su pareja, evita que ella organice sus espacios y la obliga a
depender de él. El espacio emocional es el más importante porque es el que
ayuda a poner en perspectiva y coordinación a los otros. De nada le sirve a la
mujer tener un amplio espacio social si esas relaciones carecen de contenido
emocional. Por otro lado, si hay personas que le infunden temor y su espacio '
emocional no está integrado, ella no evitará ese espacio que le puede causar
daño. También puede tener un espacio físico muy cómodo, pero si tiene recuerdos
dolorosos y no puede procesarlos, ese espacio le resultará incómodo. En el
espacio físico, si la mujer se acostumbra a vivir con el dolor que su compañero
le causa, ya sea con golpes, insultos, cansancio, mala alimentación y otras
circunstancias, no intentará terminar con esa situación y, de hecho, aceptará
más fácilmente.
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