EL CONSENTIMIENTO INFORMADO
El consentimiento informado es un
derecho exigible y una clara manifestación de la autonomía para tomar decisiones
de parte del enfermo o su familia en caso de no ser competente. El enfermo
tiene derecho a conocer el diagnóstico de su enfermedad. Asimismo, el médico deberá
explicarle, en un lenguaje comprensible, en qué consiste y la evolución en caso
de no ser tratada. Deberá conocer cuáles son las alternativas de tratamiento y
los efectos secundarios que éstos podrían ocasionarle. Una vez que el paciente
ha sido debidamente informado, podrá otorgar su Consentimiento Informado para
dar inicio al tratamiento.
¿Qué es el
Consentimiento informado?
“El Consentimiento Informado,
consiste en la explicación a un paciente atento y mentalmente competente, de la
naturaleza de su enfermedad, así como del balance entre los efectos de la misma
y los riesgos y beneficios de los procedimientos terapéuticos recomendados,
para a continuación solicitarle su aprobación para ser sometidos a esos
procedimientos.
El concepto del Consentimiento
Informado dice relación al proceso de entrega de información,
por parte del médico, al paciente para que éste pueda tomar una decisión responsable.
Por ello, el concepto no se reduce a un simple aceptar o rechazar un
tratamiento, o una intervención, sino se centra en el mismo proceso de llegar a
un consentimiento. Se requiere del médico proporcionar una información adecuada
para permitir al paciente asumir una decisión con conocimiento de causa. Este
proceso supone (y exige) que la presentación del médico sea comprensible al
paciente, junto con la decisión libre y sin coacción de éste.
El Consentimiento Informado es un
proceso, no un acontecimiento aislado. El Consentimiento
Informado perfecto es un proceso de encuentro y diálogo entre el equipo médico
y el paciente, desde que se ven por primera vez hasta que se da el alta
definitiva.
Se trata de un derecho
humano de los pacientes. Para muchos, el respeto de este derecho garantizaría
una buena calidad asistencial. Pablo Simón18 señala que el Consentimiento
Informado es una realidad ineludible en la relación equipo médico-paciente, y
debe estar orientada básicamente en una perspectiva ética más que legal, aunque
sin descuidarla. El Consentimiento Informado es hoy un imperativo ético del
cual no se puede renunciar.
Aspectos
organizacionales (cuándo, cómo y quién debe obtenerlo)
El cambio en la relación médico
paciente, en cuanto al protagonismo ante la toma de decisiones ha hecho que el
enfermo tenga derecho a ser informado de su situación, al mismo tiempo ha
convertido al médico en el proveedor de la información. El correcto equilibrio
entre el cómo, cuánto, cuándo y a quién informar ha sido conseguido con mayor
facilidad toda vez que la motivación es entregar la información y ayudar
para que sea el propio enfermo o su familia el que decida.
a) ¿Cuándo se
debe entregar la información al paciente?
El llevar a cabo el proceso de
consentimiento informado supone buscar mecanismos que aseguren la comprensión
de los contenidos de la información que se proporcionará, por ello, es
fundamental buscar una situación adecuada. Se trata de evitar que
el paciente se sienta desvalido y vulnerable. Esto significa que, idealmente,
el enfermo no esté sedado, dolorido, o nervioso por la proximidad de un
procedimiento.
Cuando el paciente está en
contacto cotidiano con su médico tratante (ya sea por hospitalización y por un tratamiento
ambulatorio cotidiano) es deseable que la entrega de información, por parte de
éste, sea diaria y quede registrada en la ficha clínica como un elemento más a
considerar en dicho documento.
La entrega de información toma su
tiempo, en especial si lo que se pretende con ella es que el paciente comprenda
cabalmente la situación en la que se encuentra, los tratamientos que le
ofrecen, las alternativas que tiene y los riegos que corre. La urgencia por
despachar luego al enfermo provoca, muchas veces, que el proceso del
Consentimiento Informado se transforme en un acto con dos interlocutores
que no se implican en absoluto, donde la firma de un formulario se transforma
en el fin fundamental.
b) ¿Quién debe
entregar la información al paciente?
El consentimiento informado tiene
al menos dos referentes que son las figuras principales de la obtención del mismo. Se trata del médico en cuanto éste tiene la misión de informar al paciente y
solicitar así su consentimiento y, a la vez, el enfermo en cuanto es éste el
sujeto que deberá consentir acerca de lo que se le ha informado y solicitado
decisión. Existen sin embargo otros referentes que participan, aunque de manera
menos directa: la familia, el equipo de salud y la institución donde el paciente
se encuentra atendido.
El profesional que va a
ejecutar los procedimientos al paciente es el que debe entregar la
información y conseguir el Consentimiento del enfermo. Debe ofrecer una
información de buena calidad. El médico tiene que comunicarse con sus pacientes
de la forma más sencilla y clara posible posibilitando así, la competencia de
los pacientes para decidir.
c) ¿Cómo se debe
entregar la información?
Aunque el médico haya presentado
muchas veces información, siempre será la primera vez que el paciente o los
familiares del mismo la escuchan. Se ha de utilizar un lenguaje sencillo para
que el paciente y los familiares lo entiendan, ya que no pocas veces "lo
técnico" resulta demasiado confuso. Ahora bien, si es necesario usar
términos complejos por la imposibilidad de expresarlos de otra forma, siempre
se recomienda explicarlos para que sean comprendidos adecuadamente.
Se sugiere invitar a todos los
presentes en el proceso de Consentimiento Informado a hacer preguntas, manifestando
la idea que la obtención del consentimiento se hace en función del paciente.
Cuando se le advierte al enfermo que la información y posterior
decisión es por su propio bien, éste es más receptivo y en general,
coopera mejor con el tratamiento.
d) ¿Qué
información entregar?
Sobre el contenido de la información hay
bastante acuerdo. En general es comúnmente aceptada la entrega de información
que redunde en que el paciente entienda su situación y esté dispuesto a tomar
una decisión. Para que esto sea posible, al menos, debe entregarse la siguiente
información:
- Sobre qué se está pidiendo consentimiento (qué es lo que se va a hacer)
- Para qué se va a hacer el procedimiento o tratamiento (objetivos claros)
- Qué se espera obtener como resultado (beneficios esperados)
- Cuáles pueden ser los riesgos20 que se corre (riesgos más frecuentes y más graves)
- Qué alternativas existen a lo que se está proponiendo (alternativas disponibles21)
- Qué ocurriría (clínicamente22) si el paciente decide no acceder a lo que se le ofrece (riesgos de no tratarse aceptar un procedimiento
- Qué hacer si necesita más información (a quien preguntar, dónde y cómo, información completa y continuada)
- Qué hacer si cambia de idea frente al consentimiento otorgado o rechazado (revocabilidad)
- Con toda esta información el paciente debe ser capaz de tomar una decisión que responda a sus necesidades e intereses, a sus valores, a sus criterios de bien, con respeto a sus temores y esperanzas.
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